jueves, 21 de mayo de 2009

Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso. Confucio.

Un profesor sincero (y empiezo enlazando con la entrada anterior) nos dijo en la primera clase de su asignatura, análisis matemático avanzado, que probablemente nunca emplearíamos lo aprendido en su asignatura para nuestra vida profesional, pero que en sus clases íbamos a aprender a pensar, y no haríamos otra cosa en nuestro futuro trabajo, pensar para solucionar problemas.

Un día como hoy, 22 de mayo, pero en 1859, nacía Arthur Conan Doyle, escritor británico célebre por la creación del personaje de Sherlock Holmes, el prototipo de investigador cerebral por excelencia que centraba sus pesquisas en pensamientos lógicos. Conan Doyle escribió cuatro novelas, entre ellas Estudio en Escarlata y El Sabueso de los Baskerville, y cincuenta y seis relatos cortos sobre las aventuras de Holmes. El inquilino del 221B de Baker Street es retratado a menudo con su inconfundible gorra de doble visera fumando una pipa, y su inseparable y fiel amigo, el doctor Watson.


Un siglo y medio después de su nacimiento, se está preparando una película sobre Sherlock Holmes dirigida por el cineasta británico Guy Ritchie, y protagonizada por Robert Downey Jr. y Jude Law (ya van unas cuantas películas sobre Holmes). En España la película tiene prevista su fecha de estreno el próximo 15 de enero de 2010.
Recientemente este personaje ha renacido de la mano de la serie televisiva estadounidense House, sobre el irreverente doctor del mismo nombre, especialista en diagnóstico médico. Holmes no sólo comparte con House parecido en el nombre, sino también su personalidad genial y unos métodos muy similares a la hora de resolver sus casos. Como un guiño a los espectadores, los guionistas alojan al Dr. House en el 221B. También comparten la dependencia a las drogas (Vicodine/cocaína al 7%) y el hecho de que ambos tocan un instrumento (el piano y la guitarra/el violín). Aunque si yo me pongo a pensar en Sherlock Holmes, lo que viene a mi cabeza es la serie de dibujos animados.











Para pensar sólo es necesario una mente y una idea, pero el entorno puede ayudar: pensar sólo, pensar en silencio o pensar andando, o todo a la vez por alguno de los claustros de Toledo rodeando el jardín central. En un claustro poco conocido de Toledo, el de los laureles del Convento de Santa Clara hay (como pude comprobar) un bonito jardín con tres tipos de flores, o eso pensé yo, porque en realidad era una sola, el pensamiento, una planta semiperenne apreciada por su gran variedad de tonalidades entre el blanco, el amarillo, el rojo y el violeta. Cuenta una leyenda que, antiguamente, el pensamiento había sido una de las flores de campo de más agradable aroma. Los hombres pisoteaban las praderas en búsqueda de la flor, y estropeaban así el alimento del ganado. Al darse cuenta de ello, el pensamiento rezaba a Dios para que lo liberase de su perfume para salvar la hierba y el ganado. Y también está asociada al amor, así, en "El sueño de una noche de verano", de William Shakespeare, Oberón vierte en los párpados de Titania unas gotas del jugo de esta flor para que se enamore del primero que vea al despertarse.


El Convento de Santa Clara es de los conventos más antiguos de la ciudad, desde 1292. Ocupa la mayor parte de la extensa manzana delimitada por la plaza y el cobertizo de Santa Clara y la plaza y el cobertizo de Santo Domingo. Los cobertizos son calles cubiertas de Toledo, que además de proporcionar una sombra agradable para el tránsito (y el sol no es bueno para pensar), sirven de comunicación a las viviendas situadas a ambos lados de la vía. El convento está articulado en torno a dos claustros muy diferentes, llamados de los Naranjos (de planta alargada típica del arte mudéjar) y de los Laureles, (de planta cuadrada con arquerías en los cuatros lados, utilizada por la arquitectura occidental). La iglesia está compuesta de dos naves rectangulares, cubiertas con techumbres de madera.

El pensamiento es la actividad de la mente, una actividad que puede generar preocupaciones cuando se piensa demasiado en sólo un tema, afectando al sueño y al resto de actividades. Teniendo en cuenta que el proceso de pensamiento es un medio de planificar una solución a un problema a partir de los datos iniciales (o las pruebas para un detective como Holmes), este proceso será más rápido y exacto cuando más datos iniciales existan. Hasta el refranero español piensa así “El pensamiento postrero es más sabio que el primero.”

jueves, 14 de mayo de 2009

“Como nada es más hermoso que conocer la verdad, nada es más vergonzoso que aprobar la mentira y tomarla por verdad”. Cicerón

“El mejor político es el mejor mentiroso” aseveraba mi profesora de primero de BUP de literatura. No aprendí mucho más con ella (además de no fiarme demasiado de promesas y medidas políticas) y tuvo gran culpa de que me inclinara por las ciencias. Más aprendí unos años antes cuando leí, obligado por la clase de lengua, “El barón de Munchausen”. Es un libro de aventuras entretenido, aparentemente sin grandes pretensiones aunque dicen que critica distintos acontecimientos sociopolíticos. Las asombrosas hazañas del barón incluían viajar sobre una bala de cañón, cabalgar sobre un caballo cortado por la mitad y llegar a la Luna donde los selenitas pueden separarse de su cabeza. Pero leerlo con la intención de hacer un resumen de tan sólo dos páginas puede resultar bastante complicado. No podía analizar todo el libro para sintetizar un resumen. Lo único que conseguí hacer, después de mencionar algunas de sus peripecias más significativas, fue analizar la personalidad del protagonista: un charlatán, exagerado y cuentista, prácticamente un mentiroso.

Un día cómo el pasado 11 de mayo, pero en 1720 nacía en Karl Friedrich Hieronymus, el barón de Münchhausen, un alemán que luchó con el ejército ruso (ahora descubro que fue un personaje real). Los libros que se publicaron de sus andanzas le trajeron, aún en vida, su inesperada fama como mentiroso oficial, y después se recogieron en una película.



Una de las mayores mentiras contada en cualquier medio de comunicación (aunque tampoco es pequeña la de querer silenciar los pitos de ayer al himno en la final de copa) fue la emisión por radio de "La guerra de los mundos", adaptación de la obra de H.G. Wells, que provocó el caos entre la población americana. Dramatizada como si fuera un noticiario, con intervenciones de corresponsales y llamamientos a la calma de las autoridades, el público creyó que los marcianos estaban realmente invadiendo la Tierra. El artífice de esta representación fue Orson Welles, nacido un día como el pasado 6 de mayo, pero en 1915. Actor, director, guionista y productor estadounidense, realizó varias películas, aunque la más recordada es “Ciudadano Kane”, considerada como una de las obras maestras de la historia del cine, por la que tan sólo recibió el Óscar al mejor guión original. En ella usó todos los recursos existentes hasta ese entonces de manera magistral y algo absolutamente nuevo: al protagonista como un narrador que quiere contar la historia a su manera (me encantan las películas contadas de este modo). No me he decidido por ningún fragmento, la mayoría geniales, así es que os pongo el trailer, que no es para nada usual (comparadlo con el anterior).




Una de las definiciones de mentir es “exagerar una verdad si la intención es engañar o causar una acción en contra de los intereses del oyente”. Pero no es mentir el exagerar para que algo le quede al oyente. Como ha quedado el nombre de la Calle Del Hombre de Palo. Parece ser que en esta calle se encontraba un muñeco de madera estático, provisto de una hucha destinada a recoger las limosnas. Pero la leyenda toledana cuenta que “por esta calle paseaba el autómata de madera, construido por el relojero de Carlos V, Juanelo Turriano, ante el asombro y perplejidad de la muchedumbre” . Un robot que en el siglo XVI paseaba pidiendo limosnas y que hacía reverencias cuando las conseguía, construido por ese relojero que en realidad era ingeniero (otra mentira que queda pendiente para otro día).

Cualquiera puede construir una mentira. Otra cosa es contarla bien para que te crean, es decir, para engañar, ya que esto depende del oyente de la mentira (o de que no te crezca la nariz como a Pinocho, otro autómata de madera). Cómo dice esta frase de un anónimo (un mentiroso de su identidad): "Si te engañan una vez, culpa al otro; si te engañan dos veces, cúlpate a ti mismo"

miércoles, 29 de abril de 2009

La alegría de ver y entender es el más perfecto don de la naturaleza. Albert Einstein.

Muchas veces me embobo observando a la gente. A veces en un bar, o cuando no hay nada mejor que hacer, y leer marea, en el metro o el autobús. Y otras, para hacer un descanso en el estudio, he mirado por la ventana como jugaban unos niños en el parque (qué envidia cambiar su balón por mi libro de oposición) o como mi vecino daba el tiempo a todos los que pasaban por la calle “Va a hacer un buen día”. No era difícil acertar esta predicción un día de agosto en La Mancha.

Un día como hoy, 29 de abril, pero en 1980 moría con ochenta años Sir Alfred Joseph Hitchcock, considerado como el maestro del suspense. Aunque nunca recibió un Oscar competitivo, en 1968 recibió un Oscar Honorífico a toda su carrera. Imposible es hacer aquí un recorrido por todas sus películas; por la bandadas de "Los pájaros" que acechaban a Tippi Hedren; por el vuelo de la avioneta que peinaba, al tiempo, un campo de maíz y el flequillo de Cary Grant, un hombre con “La muerte en los Talones”; por la cuchilladas sonoras de un Anthony Perkins con “Psicosis”; por la torpeza del inexperto asesino Paul Newman detrás de la “Cortina Rasgada”; o por cada una de las historias cortas de “Alfred Hitchcock Presents”, una de las series de televisión más exitosas de los EE.UU, donde se grabaría en la memoria colectiva la silueta de Hitchcock, diseñada por el mismo y la música que le identificaría a partir de ese momento.



Voy a detenerme en dos películas que me sorprendieron gratamente. La primera es “La Soga”, para no cerrar los ojos ni un momento ya que la película está rodada en una sucesión de tomas-secuencias. Hitchcock pretendía rodarla en tiempo real en una sola toma, pero las cámaras sólo podían grabar 10 minutos seguidos y se vio obligado a realizar varios cortes. En cada fin de rollo de la película se hacía pasar la cámara por detrás de un lugar oscuro, como las chaquetas de los personajes, para disimular el cambio, para engañar a la vista. Y en la genial “La ventana indiscreta” dónde un fotógrafo, James Stewart, recluido en su departamento debido a una pierna escayolada, se dedica a mirar por la ventana y hacer conjeturas acerca del comportamiento de sus vecinos de enfrente. Este fotógrafo espía valiéndose de toda herramienta a su alcance. Claro que esas ventanas sin persianas ni cortinas (al salir de España nos puede sorprender esta ausencia) ayudan al mirón.



El paseo del Miradero en Toledo, lugar desde el cual se mira hacia la vega del Tajo, se asienta en una zona enclavada sobre la antigua muralla. Fue creado en 1575 y su principal reforma fue efectuada en 1887, en la que ganó mucho terreno y fue arbolado y ajardinado.





















En los años 70 se acabó con el paseo para edificar una galería comercial subterránea, que acabó con el concepto del Miradero como lugar de encuentro diurno y al aire libre para pasar a ser lugar de reunión nocturna y a cubierto. Allí se instalaron multitud de bares y discotecas. El mes pasado, tras siete años de obras, el miradero volvió a recuperar su antigua imagen. Así se ve ( o al menos así lo vi yo ayer) el nuevo miradero, como un pequeño jardín urbano (no sé si el más pequeño de Europa):



Hitchcock aportó al cine un nuevo punto de vista y con estos ojos nuevos detrás de la cámara vio grandes escenas, como la del indiscreto mirón de la ventana. Desde El Miradero se puede tener una gran amplitud de miras, abarcándose de un vistazo todo el horizonte. Son dos buenas formas de mirar. Pero “Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.” Antoine de Saint-Exupéry.

lunes, 13 de abril de 2009

Una buena vida es aquella inspirada por el amor y guiada por la inteligencia. Bertrand Russell.

Todo el mundo duerme, más o menos, eso sí. Es un estado de reposo uniforme del organismo. Muchos sueñan mientras duermen, aunque no recuerden lo soñado. Algunos, como yo, sueñan despiertos, inventando situaciones futuras o cambiando algunas pasadas. Pero sólo un grupo reducido convierten sus sueños en anhelos y emplean toda su vida en conseguirlos.

No dormía; vagaba en ese limbo
en que cambian de forma los objetos,
misteriosos espacios que separan
la vigilia del sueño.

Las ideas que en ronda silenciosa
daban vueltas en torno a mi cerebro,
poco a poco en su danza se movían
con un compás más lento.

De la luz que entra al alma por los ojos
los párpados velaban el reflejo;
mas otra luz el mundo de visiones
alumbraba por dentro.

En este punto resonó en mi oído
un rumor semejante al que en el templo
vaga confuso, al terminar los fieles
con un amén sus rezos.

Y oí como una voz delgada y triste
que por mi nombre me llamo a lo lejos,
y sentí olor de cirios apagados,
de humedad y de incienso.

Entró la noche, y del olvido en brazos
caí, cual piedra, en su profundo seno:
dormí, y al despertar exclamé: “¡alguno
que yo quería ha muerto!”
GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

Un día como el pasado 4 de abril, pero en 1968 murió de un disparo Martin Luther King. Fue un luchador nato por la defensa de los derechos de la población negra, pero no usó la violencia para perseguir estos sueños de libertad. Esta actitud le hizo merecedor del Premio Nobel de la Paz en 1964. Y aunque consiguió que se abolieran algunas leyes discriminatorias, a su muerte la igualdad no era una realidad. Fueron otros, inspirados por él, lo que siguieron con su trabajo para ver cumplido su sueño, su proyecto de igualdad entre razas. Cuarenta y un años después de la muerte de Martin Luther King, por primera vez en la historia, Estados Unidos tiene un presidente negro. “Soy el hijo de un hombre negro de Kenia y una mujer blanca de Kansas”, dijo Barack Obama
El más famoso discurso de Luther King fue "I Have a Dream (Yo tengo un sueño)" pronunciado enfrente del Monumento a Lincoln durante una marcha por el Trabajo y la Libertad en 1963.


“No nos hundamos en el valle de la desesperación. Aun así, aunque vemos delante las dificultades de hoy y mañana, amigos míos, os digo hoy: todavía tengo un sueño.{...}
Tengo un sueño: que un día todo valle será alzado y toda colina y montaña será bajada, los lugares escarpados se harán llanos y los lugares tortuosos se enderezarán y la gloria del Señor se mostrará y toda la carne juntamente la verá.”

El grupo irlandés U2 (podéis verlo en Barcelona el próximo 2 de julio), gran admirador de Martin Luther King, escribió la canción Pride (in the name of love), dedicada al soñador.



Huellas de esclavitud cuelgan del ábside de la iglesia de San Juan de los Reyes en Toledo. Son cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería y que ellos mismos trasladaron hasta aquí.


El Monasterio de San Juan de los Reyes, de estilo gótico isabelino, fue construido por encargo de los Reyes Católicos (los que soñaron con la unificación territorial) para conmemorar la batalla de Toro. Tenía por fin sepultar los restos mortales de la reina y los de su esposo. En una vista exterior se puede contemplar el esbelto cimborrio, gran cápsula geométrica con forma octogonal que coronaría el monumental mausoleo. Este cimborrio, comenzado por el arquitecto Juan Guas continuado a su muerte por Simón de Colonia, y terminado por los hermanos Enrique y Antón Egas, estaba concebido como un cuerpo de luces. Sin embargo presenta sus ventanales cegados, en teoría como medida de seguridad arquitectónica, y sólo en dos de ellos hay abiertas dos pequeñas ventanas. Estudios recientes han demostrado la estabilidad de la estructura con estos ventanales abiertos, tal y como estaban establecidos en el proyecto original de Juan Guas.



No es justo, es inexplicable y cuesta creer que un maravilloso sueño se rompa y que peligre su genial destino. Pero los que conocieron de este sueño están, casi sin saberlo, involucrados en él. Sus vidas han cambiado, el recuerdo mantiene vivo el sueño y pueden aplicar el consejo de Paulo Coelho: “Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las señales que te lleven a él. “

miércoles, 1 de abril de 2009

Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñes. José Ortega y Gasset

Después de acabar una carrera, además de tener un título que te permite acceder al mundo laboral, acumulas miles de clases, cientos de exámenes y decenas de profesores. Profesores de todo tipo: hay sabios que no enseñan y otros que saben muy poco, algunos son meros charlatanes y otros lectores de libro. La mayoría de ellos con una característica común: son aburridos. Pero no todos. El mejor profesor que he tenido, en veinte años como alumno, no estaba en la universidad ni en el instituto. Impartía lengua y literatura en los últimos tres años de EGB, y si posteriormente hubiera tenido alguno más como él quizás me hubiera decantado por las letras en lugar de por las ciencias. Aparentemente era igual al resto, preguntaba en los exámenes lo enseñado en las clases para poner la nota. Y nosotros le pusimos, como al resto, su sobrenombre (aunque el no viera los cuernos). La diferencia es que, además de enseñar, me hizo entender la literatura. Su método, cartesiano cómo descubrí años más tarde, era el de análisis-síntesis por el que primero se dividía todo el texto en partes para entenderlo y luego se unía lo entendido para formar otra vez un todo, pero un todo personal. Fue así como comencé a entender la poesía.

Un día como ayer, 31 de marzo, pero en 1596, nacía René Descartes, filósofo y matemático francés. Recibió de los jesuitas una sólida formación en la cultura clásica y filosofía, para después estudiar derecho en la Universidad. Destacó como filósofo, siendo considerado uno de los padres de la Filosofía moderna, gracias sobre todo a su discurso del método “para dirigir bien la razón y hallar la verdad en las ciencias”, que era en realidad el prólogo a tres ensayos científicos. Discurso, y no Tratado, para poner de manifiesto que no tenía intención de enseñar, sino sólo de hablar. Los preceptos de este método son:
- La evidencia (o duda metódica): No admitir nunca algo como verdadero, si no consta con evidencia que lo es.
- El análisis: Dividir las dificultades que tengamos en tantas partes como sea preciso, para solucionarlas mejor.
- La síntesis: Establecer un orden de nuestros pensamientos apoyándonos en la solución de las cuestiones más simples hasta resolver los problemas más complejos a nuestro alcance.
- El control: Hacer siempre revisiones amplias para estar seguros de no haber omitido nada.
Su frase: “Pienso luego existo” citada muchas veces en su versión latina: “cogito ergo sum”, es el resumen de su filosofía.

En Toledo no existe facultad de filosofía, aunque si se imparten diversas asignaturas de esta materia dentro de la Licenciatura de Humanidades, perteneciente a la Universidad de Castilla-La Mancha. El campus de esta Universidad se reparte por todo Toledo, ocupando varios edificios emblemáticos rehabilitados. El único levantado con un fin educativo es “la Universidad o Palacio de Lorenzana”, actual sede del Vicerrectorado. Fue construido a finales del siglo XVIII por iniciativa del cardenal Lorenzana. De planta rectangular, el poco espacio obligó a una ingeniosa solución de construir una doble escalinata pegada a la fachada para hacer una entrada digna desde el primer piso. Las fábricas exteriores de su fachada principal son de granito y ladrillo visto. En ésta se abre una portada de cinco vanos que se sustentan sobre columnas jónicas. A los lados, ocupando dos nichos, se encuentran sendas alegorías de las ciencias, labradas en piedra de Colmenar. Sobre el eje del pórtico se observa el escudo del cardenal Lorenzana, sostenido por dos ángeles tocando el clarín de la fama. El patio, de gran monumentalidad con sus columnas graníticas, es otro de los aspectos más imponentes del edificio.



Actualmente el mundo universitario se encuentra bastante revuelto por la entrada el año que viene en el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), denominado proceso de Bolonia. Entre sus objetivos está promover la compatibilidad de las titulaciones y la movilidad de los estudiantes, facilitando su inserción en el mercado laboral europeo. La Declaración de Bolonia fue firmada por los ministros de educación de los socios de la Unión Europea en 1999. Y desde entonces los estados y las universidades debían trabajar para ajustar sus sistemas educativos para conseguir estos objetivos. El pasado mes de febrero se publicaron las órdenes que se establecen los requisitos de los nuevos títulos universitarios. Bolonia prevé que el sistema universitario esté compuesto por tres niveles: Grado, Master y Doctorado. En general, todas las carreras tendrán una formación inicial denominada Grado de 240 créditos, equivalentes en España a cuatro años, quedando los Master establecidos en uno o dos años. Y a partir de aquí vienen las diferencias entre las diferentes licenciaturas y diplomaturas. Algunos se desmarcaron de Bolonia intentando mantenerse como estaban (¿ajustes de sistemas educativos a mi?) Así se aprobó una directiva para que la carrera de Arquitectura se siguiera cursando en cinco años y la de Medicina, en seis. Otros intentaron ajustarse a Bolonia pero sin perder sus competencias, con acuerdos como el alcanzado por todos los Colegios Profesionales de las Ingenierías de ciclo corto y de ciclo largo, pasando los primeros a ser títulos de Grado y los segundos de Grado más Master. Y otros parece que pueden dejar de tener título de Grado o Master con Bolonia al no ser profesiones reguladas, como los ingenieros técnicos y superiores de informática, aunque se sigan impartiendo sus estudios.

La universidad debe proporcionar al estudiante todos los conocimientos necesarios para salir preparado a la vida profesional, conocimientos a los que pueden llegarse con algún método como el de Descartes. De todas formas no todo se aprende en la universidad, como bien sabía el mejor profesor que he tenido nunca: "En la escuela se enseña la vida, pero también hay que aprender de la vida." Miguel Sánchez Miguel.

lunes, 16 de marzo de 2009

Como no sabía que era imposible, lo hice. Albert Einstein.

En mi primera entrevista de trabajo el seleccionador me preguntó cuál era mi mayor defecto. No estaba preparado para la pregunta, creía que la entrevista se centraría en temas profesionales, así es que sin pensar mucho le dije que era muy cabezón. “Concrete algo más”. Y le trate de explicar que a veces, si me empeño en algo, aunque pueda parecer imposible conseguirlo, empleo todos mis esfuerzos, quizás dejando otras cosas de lado. Un día después del “ya le llamaremos” me llamaron para ofrecerme el puesto. No sé si le sonó a defecto ó a virtud.

Un día como antes de ayer, 14 de marzo, pero en 1879 nacía Albert Einstein, el científico del siglo XX (cómo Newton lo fue de los dos siglos anteriores y aún se espera al del XXI). En 1905, a la edad de 26, escribió, en su tiempo libre, cuatro artículos fundamentales sobre la física de pequeña y gran escala. En el primero de ellos explicaba el movimiento browniano, en el segundo el efecto fotoeléctrico y los dos restantes desarrollaban la relatividad especial y la equivalencia masa-energía, E=mc², probablemente la ecuación de la física más conocida del mundo. Y ello en un marco teórico simple y con base en postulados físicos sencillos., “No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela” decía. En 1915 presentó la Teoría General de la Relatividad, en la que reformuló por completo el concepto de gravedad y en 1921 obtuvo el Premio Nobel de Física, pero no por la Teoría de la Relatividad, pues el científico encargado de evaluarla no la entendió, sino por su explicación del efecto fotoeléctrico y otras contribuciones a la física.
Einstein era francamente inteligente, pero no exageradamente más que sus compañeros. "No tengo talentos especiales", afirmó, "Soy apasionadamente curioso, nada más". Y un gran “cabezón” diría yo. Durante sus últimos años Einstein trabajó por integrar en una misma teoría las cuatro Fuerzas Fundamentales (nuclear fuerte, nuclear débil, electromagnética y gravitatoria), tarea aún inconclusa.

Aunque menos conocida, también es destacable su faceta humanista (a pesar de algunos oscuros asuntos familiares) y pacifista (aunque al principio apoyó la investigación de la bomba nuclear), reflejadas ambas en las frases a él atribuidas, que con música y fotografías, aparecen en este vídeo.



Días antes de su 44 cumpleaños, el 6 de marzo de 1923, Einstein visitó Toledo acompañado por su segunda mujer Elsa. Así hablaba su diario de Toledo: "Uno de los días más hermosos de mi vida. Cielo radiante. Toledo es como un cuento de hadas. {...} Las calles y la plaza del mercado, vista de la ciudad, el Tajo con algunos puentes de piedra; cuestas de piedra, agradables planicies, catedral, sinagoga. Puesta de sol con resplandecientes colores en nuestro regreso. Un pequeño jardín con una vista cerca de la sinagoga. Una magnífica pintura de El Greco en una pequeña iglesia (entierro de un noble), entre las cosas más productivas que vi. Un día maravilloso."
En las fotografías puede verse a Einstein en el Museo del Greco (con la Iglesia de San Cristóbal al fondo) y en el Puente de Alcántara.


El otro puente de piedra que pudo ver Einstein en Toledo es el puente de San Martín, levantado en el siglo XIII en sustitución de otro que hubo más abajo, cuyos restos son aún visibles y que fue destruido por una gran crecida del Tajo. En torno a este puente existe una leyenda conocida cómo "La Leyenda de la mujer del alarife" o "La Leyenda de la mujer del arquitecto" (no tengo claro que fuera arquitecto o ingeniero de caminos). Relata cómo la esposa del arquitecto, para salvaguardar el honor de su marido que había equivocado los cálculos de cimentación del puente (quizás si fuera arquitecto) y temía su deshonra cuando al quitar el andamiaje su obra se viniera abajo, decidió prenderle fuego protegida por la oscuridad de la noche. El puente quedó destruido por las llamas y el arquitecto volvió a construirlo subsanando los anteriores fallos. Tiempo después la mujer decidió confesar su acción al obispo, que al entender que había obrado por amor, mandó construir en piedra una imagen de la protagonista y colocarla en la parte central de la estructura del puente.



No asumió la mujer del alarife la suerte que el destino le tenía deparado al puente de San Martín. No se dio por vencida, cabezona ella. Cómo tampoco nunca se dio por vencido Einstein, murió intentando encontrar más teorías. No es que fracasara en estos últimos intentos, ya había alcanzado el éxito antes, a pesar de los presagios de su profesor de séptimo grado "no llegarías a nada en la vida". Pero era un inconformista, pues tras conseguir una meta, se planteaba otra nueva. No disfrutaba tanto con las metas alcanzadas como con el trabajo realizado para alcanzarlas. Lo importante no era destino, sino el camino recorrido hasta él. Pararse es conformarse y “Se alcanza el éxito convirtiendo cada paso en una meta y cada meta en un paso.” C.C.Cortez.

jueves, 12 de marzo de 2009

La guerra es un método de desatar con los dientes un nudo político que no se puede deshacer con la lengua. Ambrose Bierce

Comenzaría hoy con alguna anécdota de la mili, en las guardias o en los campos de maniobras con el CETME, o de la noche de los quintos, tapiando porterías o pintando ermitas de rosa. Y luego probablemente reconocería que, a pesar de hacer algún amigo para toda la vida, fue un año perdido. Pero no la hice. Después de dos prórrogas por estudios, finalmente el Servicio Militar Obligatorio desapareció de España el 31 de diciembre de 2001. Desde entonces existe un ejército profesional que, según la constitución, debe “garantizar la soberanía e independencia de España y defender su integridad territorial”. Supongo que esto quiere decir que debe estar preparado para la guerra.

Un día como hoy, 12 de marzo, pero en 1919, nacía Miguel Gila. Para mí uno de los dos mejores humoristas españoles (el otro es Eugenio). Alternó durante cincuenta años actuaciones en teatros, radio, televisión con su humor gráfico en revistas como La Codorniz (“La revista más audaz para el lector más inteligente” de Miguel Mihura), Hermano Lobo (fundada por Chumi Chumez) y Exendra.

Gila fue el pionero de los monólogos cómicos, destacando sus diálogos figurados por teléfono, sobre todo los de tono surrealista de la guerra. Tono adquirido probablemente en 1938, cuando, incorporado en plena guerra civil en el Quinto Regimiento de Enrique Lister, fue fusilado junto con un grupo de republicanos por un pelotón borracho. Tuvo suerte, no fue alcanzado por ninguna bala y se hizo el muerto hasta que pudo huir por la noche. "Nos fusilaron al anochecer, nos fusilaron mal. El piquete de ejecución lo componían un grupo de moros con el estómago lleno de vino, la boca llena de gritos de júbilo y carcajadas” contaba en sus memorias. Más tarde fue encarcelado, compartiendo campo de prisioneros con el poeta Miguel Hernández (otra vez el pelón murciano). Concluida la guerra continuó trabajando, en España o en su exilió voluntario argentino (del 68 al 85), hasta el 14 julio de 2001, cuando falleció por su enfermedad pulmonar crónica.



No tuvo la misma suerte con su fusilamiento el Alcázar de Toledo. Al comienzo de la Guerra Civil Española militares sublevados contra la República se refugiaron en él. Las fuerzas republicanas empezaron el asedio sobre el fortín y en septiembre de 1936 bombardearon el edificio. A finales de septiembre Franco decidió desviar las tropas que se dirigían a Madrid para liberar a la guarnición asediada, haciendo su entrada en la ciudad el 28 de septiembre.
Antes, la mañana del 18 de septiembre, en presencia de la prensa invitada por el Gobierno republicano, las minas detonadas destruyeron completamente la torre sudoeste del edificio. El vídeo de esta detonación está recogido dentro de la película de propaganda franquista Sin novedad en el Alcázar (Augusto Genina, Italia 1940)



De la plaza de Zocodover sólo quedó en pie, en increíble equilibrio, el arco de la sangre. Al fondo el Alcázar todavía conservaba una de sus torres.


Toledo mantiene símbolos franquistas ó pre-constitucionales, como la inscripción en piedra junto a la puerta principal del ayuntamiento, "El Ángel Caído" de la fachada este del Alcázar o la gran vidriera con el escudo franquista del comedor de gala de la Academia de Infantería. La semana pasada se conoció que el Ministerio de Defensa está estudiando la retirada de esta última en cumplimiento del artículo 15 de la ley de la memoria histórica: “Las Administraciones públicas tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura {...} no será de aplicación cuando {...} concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas por la Ley”

Dicen que la historia la escriben los vencedores. Pero hay hechos que no cambian, los cuente quien los cuente. No cambia el número de muertos. Y no cambia la destrucción del Alcázar y de la plaza de Zocodover de Toledo en la guerra civil. Quizás la visión surrealista de Gila haga ver las terribles consecuencias de todas las guerras y que “gracias a la guerra uno no sólo puede morir por sus ideales, sino que incluso puede morir por los ideales de otro.” Jaume Perich